domingo, 24 de febrero de 2008

ARTISTA Y YO

El artista y yo
¿Qué es ser artista? Es difícil responder a esta pregunta, lo único que sé, es que desde hace cincuenta y un años he vivido como artista y he asumido el arte como una manera de vivir y es lo más fuerte que existe en mí; es una condición muy particular de mirar e interpretar el mundo y de sentir todo lo que me rodea.
Dar esta respuesta me aportan grandes inquietudes, las cuales, me llevan a interrogantes en lo más profundo de mi ser. ¿Será que yo he construido o tengo un andar, una manera de ser artista y se mezcla con lo que soy como persona?
Ser artista es trabajar en la creación, sin pensar que vas a vender la obra o la vas a exponer. El creador asume el reto con serenidad y como un compromiso consigo mismo. Tiene una necesidad de expresarse, de desarrollar su mundo interior. El pintor trabaja aunque tenga la casa y su taller llena de cuadros y en eso es diferente al comerciante, que produce o compra lo que se vende. El artista es lo contrario, trabaja porque hay una fuerza íntima que le obliga a pintar, él desea que su obra cambie, que evolucione y la sola manera de descubrirlo es con el trabajo constante; la única condición para llegar a lo nuevo es planteándose inéditos retos dentro de la superficie blanca, llamase tela, u hoja de papel... o trabajando la piedra o el hierro en la realización de volúmenes, y así, pasan los días, en la exploración de encontrar signos nuevos, colores y formas...! eso es ser artista¡
Pocas veces, las personas me preguntan por mi salud o por mi estado de alma, siempre me preguntan: ¿Cómo está la pintura? Como si yo a través de los años hubiera comunicado que soy sólo pintura. Sin lugar a dudas, esas preguntas que me hacen, cotidianamente, son más de algo que se ha construido en el colectivo y es independiente a lo que yo hago, pero como desde hace años lo único que he hecho es pintar, vivir para el arte, pienso que por esas razones me hacen este tipo de pregunta. Pero nadie me consulta si he dormido bien, por decir algo.
Desde mis comienzos, he dejado testimonios a través de los colores y las formas. He ido buscando mi lenguaje, tratando de expresarme con un vocabulario propio, estudiando, investigando, destruyendo obras que consideraba que estaban logradas, con dudas e interrogantes, a veces con miedos y temores, a veces con gran inseguridad y otras veces con confianza.
Hoy sé que soy artista, pero es a pesar de mí mismo, no me lo propuse a la fuerza. Se fue formando poco a poco y de repente ya el tiempo me marca cincuenta dos años dedicados a al arte y que forman parte de mi cotidianidad. No fue impuesto, se fue construyendo con el tiempo, sin ninguna pretensión de querer ser artista, de ser conocido, sin pensar en premios ni entrevistas ni de viajes ni de exposiciones; fueron los años que construyeron y modelaron esta manera de ver y de sentir lo que me rodea. Y hoy, recuerdo como si fuera ayer, que con mis lápices de colores inventaba paisajes, animales y figuras. No jugué a “ladrón librado” u otro juego infantil, sino que trataba de encontrar en los libros imágenes e historias, que me hacía pasar el tiempo en mis sueños de niño y en los trazos sobre la hoja blanca de papel dejaba bosquejado lo que yo quería hacer.
Soñé desde muy niño con lo bello y lo armonioso, y la palabra artista me sonaba agradable al oído y cuando alguien me decía: “Los artistas se mueren de hambre”, yo le respondía: que eso no me importaba... y desde muy temprana edad, hice todo sin pensar en el dinero, porque lo que quería era filosofar, lo que me interesaba era el conocimiento, creo que he sido claro en lo que me he propuesto hacer y ser, y sin miedo ni temores he recorrido un gran espacio en mi vida, contento de lo que he hecho, sin interrogarme si es bueno o malo y muy consciente que lo que he querido lo he ido logrando.
A veces, quisiera que las preguntas fuesen diferentes y yo poder responder de otra manera. Pero no puedo, he vivido por el arte, y aunque yo quisiera, no puedo desprenderme de lo que yo he caminado, plasmado, vivido, amado, sentido e interpretado...
Los años han pasado, y en mi soledad conmigo mismo, en esa soledad creativa rodeados de telas, de colores, y de formas, en mi intimidad... a veces he sentido que me pierdo en un mundo de lo imaginario... de cuadros hechos hace ya un largo tiempo, con cuadros en proceso de realizarlos, con cuadros y esculturas en mis proyectos, la creatividad se une a la soledad para comunicarme conmigo mismo, para proyectarme sobre la tela y manifestar que estoy vivo... no obstante, esa manera de extraviarme es al mismo tiempo reencontrarme con lo que soy, con lo que he sido y con lo que podré llegar a ser. Seguiré así, ya ese es mi mundo, es mi vida, es una manera de percibir el entorno, las formas, los colores y las líneas están presentes cada día para dejar testimonio de que existo, y será en el futuro cuando lo que hago en este momento y cuando podrá ser leído y comprendido con más facilidad pero, yo habré hecho un gran recorrido, sin embargo, en ese tiempo tal vez ya no estaré acá...
Ahora, hay algo nuevo en las preguntas, al verme me dicen: leí tu último artículo. ¿Cuál es el próximo? “Me gusta mucho tu manera de escribir (...)” A veces he sentido celo, perdón, la pintura ha sentido celo, pero es verdad, ahora, hay un deseo de contar mis vivencias a través de la escritura; mis recuerdos brotan con gran facilidad y, quiero compartir mis conocimientos y experiencias con los demás. Mi amigo Servideo Lopez, me decía: “Que es otra manera de narrar lo que he visto”, y es verdad, de interpretar lo vivido, ya no es con el pincel o la espátula y los colores, ahora, es a través de la escritura. Me percato que me falta mucho, que tendré que escribir muchas cuartillas, pero sé que cada día avanzaré un poco más y lo haré mejor. No obstante, la pintura siempre está presente en mí y continuo mezclando los colores...
Sin embargo, no quiero considerarme un incomprendido, en este momento, sino que lo que más tiene razón y sentido, es que estoy viviendo para lo que hago, es una manera de existir y decir que creo en lo que imagino… porque hacer arte para mí, es mi razón de vivir...
Esteban Castillo
Estebancastil26@hotmail.com

1 comentario:

Gaiar dijo...

Pues Felices y Saludables Pinturas!!!


Cuando yo tenía un año de edad

Las calles de mi barrio

Los sábados en mi barrio Los sábados en la noche había “espectáculo de calle”, palabras soeces, gritos, peleas y hasta sangre, eso era en mi barrio, muy cerca de “Los colerientos”. Ahí fueron enterradas las personas cuando la epidemia del cólera, hace muchos años atrás. Yo estaba pequeño, de uno 12 años, pero yo quería ver, oír, leer y sentir otra cosa. De repente y, sin casi darme cuenta, yo ya estaba sentado en la parte de atrás del Teatro Juárez dibujando las bailarinas del ballet de Taormina Guevara y tratando de acercarme a otra música diferente a la que se escuchaba en los botiquines y burdeles de mi barrio. Quise aprender a tocar violín, pero me decido por la pintura, que comparto con la fabricación de sorpresas para niños, las carreras de bicicleta, trabajé de buhonero, decorador de bares; de portero de la escuela de arte y más tarde profesor de paisaje. Un amigo italiano que yo visitaba llamado Chiafre y su esposa Aura, tenían una gran biblioteca; ojeando los libros encontré uno llamado “ Realidad natural y realidad abstracta” de Piet Mondrian. Ahí, en ese libro hay una conversación entre un pintor naturalista, un pintor abstracto y un aficionado a la pintura, en él se enfoca los diferentes puntos de vista que tienen los tres con relación al paisaje. Disfruté el libro hojeándolo y leyéndolo. Leí el libro de“Las cartas de Vicent Van Gogh a su hermano Theo. En ese tiempo, década de los 60, estaba en cartelera la película “ Sed de vivir” es la vida de Van Gogh y de Paúl Gauguin, interpretada por Antony Quinn y Kirk Douglas. Ya escucho a Beethoven, Bach, Mozart. Y de pronto estoy en Nueva York, (1964) en el Museo de Arte Moderno. Estoy sorprendido, ya no son las imágenes de un libro que yo veía en mi taller de Barquisimeto. Estoy frente a Guernica,(1937) estoy frente a un icono del arte moderno, frente a una obra de un gran mensaje, representa el bombardeo por los alemanes sobre la ciudad Vasca, Guernica. Es un cuadro contra la injusticia y la guerra. Ahí estaba esa obra de casi 8 metros por 4 metros, trabajada con blancos, grises y negros, y muchos dibujos previos a la misma. Quedé regocijado al estar frente a ella. Vi, también, de Picasso las obras: “La mona con su pequeño,” qué interesante es cuando comenzamos a detallar la obra y vemos que su cabeza está realizada con dos carritos de juguete, lo mismo que está expuesta, “Las señoritas de Aviñon”(1907), obra clave en el arte moderno, es el comienzo del cubismo, es la lección de Paúl Cezanne y de la influencia del arte africano. Ahora es Paris, la atmósfera de los impresionistas me impregna mi pupila, la obra “Impresión: sol naciente”(1872) de Monet me captura, lo mismo que “Los nenúfares,”como igualmente las obras de Cezanne, Van Gogh y otros artistas impresionistas y postimpresionistas. Disfruto sus obras, ya que durante años he visto las imágenes en los libros. La exposición “Luz y Movimiento” (1967)me sorprende por los planteamientos y donde El cinétismo y la geometría son el resultado de muchos años de búsquedas. Pasan los meses, ahora, estoy en Florencia y camino por sus calles, y al cruzar una esquina de repente veo la Catedral de Santa Maria de Fiore; me sentí pequeñísimo al ver algo tan majestuoso, en la ciudad de los Médicis, que habían sido comerciantes y banqueros. Y donde tantos artistas, con el apoyo de Lorenzo de Médicis, vivieron y desarrollaron sus obras, muchos artistas: Leonardo, Miguel Ángel, Botticelli, Rafael y, esa famosa cúpula realizada por Brunelleschi. Quedé otra vez, ¡boquiabierto!, y así fue lo mismo en Roma frente El Moisés de Miguel Ángel, en Roma y El David en Florencia, o en La Capilla Sixtina. Cada día estoy más lejos de esos sábados en mi barrio. Estoy disfrutando El Renacimiento, estoy viviendo los siglos XV al XVI. Han pasado los años, ahora con lagrimas en los ojos de la emoción, y ya casi cayendo en el Síndrome de Jerusalén, (sentirse o creerse un personaje bíblico) estoy viendo partes de “ Los manuscritos del mar Muerto” me siento como el pastor que por allá por en el año 1947, perdió una oveja, y al tratar de buscarla en una cueva encontró unas ánforas y dentro de ellas unos pedazos de cueros, él pensó: “Me haré unas sandalias con ellos”, pero cuando el zapatero limpió los cueros vio que aparecían letras, posiblemente del alfabeto arameo o hebreo y que gran sorpresa al descubrir los científicos y los arqueólogos, que eran textos de la Biblia que habían sido escondidos por los Esenios, en la época de la invasión Romana en Palestina. Me sentía conmovido, quería como leer lo que estaba escrito, me paseaba de un lado a otro observando todo y extasiado por lo que estaba viendo; salí de la exposición y me fui a pasear por los Campos Elíseos, diciéndome, que lejos estaba en el tiempo de mi calle de mi barrio. Tiempo después fui a oír al maestro Alirio Díaz que se presentaba en el Teatro Chatelet de Paris, oí otra música, la buena música, ahí escuché a Tárrega, y si mi memoria no me falla “Recuerdos de la Alhambra”, los valses venezolanos, me sentí orgulloso de ver y escuchar al maestro Alirio Díaz. Yo siempre en mi taller trabajaba escuchando sus interpretaciones, me hacían sentirme que yo había descubierto otro tipo de música. Esa noche me sentí contento de ser venezolano y sobre todo que era de mi querido Estado Lara, (Venezuela) y al salir del concierto, entré a un café a tomarme un chocolate. Qué lejos estaba de esos gritos y de esas trifulcas, de esos ruidos sabatinos. Hoy estoy contento de haberme acercado al arte, a lo bello, a lo sagrado, a lo sublime, a lo humano. Después de tantos años, mis sábados son diferentes... Esteban Castillo Barquisimeto